Estaba tan cansada, que buscaba cualquier distracción que me obligara a dejar mi mente en blanco
Era como tener algo dentro luchando en ti, como batallas campales, destructoras y caóticas que te hacían sentir q no estabas bien pero q no podías identificar.
Como miles de sentimientos recorriéndote el cuerpo, la mente, y no encontrando los puntos de inicio y final para poder ordenar tantas emociones.
Quería coger una a una, ponerle un color, como si fuese a hacerles un bonito lazo…al menos me gustaba imaginar q podían así ser mas llevaderas… y formaría un arcoíris me decía a mi misma… para algo tenían que servir!!!
Se q las emociones no son tangibles pero… me gustaba pensar q si ls ordenaba así, podría controlarlas un poquito más.
todos necesitamos una gran paleta de colores para ver el mundo… es solo que cuando te tocan de golpe, un elegante negro puede causar el caos entre tanta distorsión emocional. Tener tantos amasijos entrelazados no te hace ver para que puedes utilizarlos.
De todo aprendemos, aunque a veces es tanto lo que llevamos que ni siquiera sabemos como o para que estamos creciendo, simplemente nos dedicamos a sobrevivir y sentir al mínimo.
Llevaba años perdida, mucho. Perdida dentro de mi. Perdida para los demás, aunque eso no me importaba.
Me sentaba y pensaba. No hacia mas que pensar , aunque fueran escasos minutos al día robados al tiempo loco.
Y así pasaba el tiempo, el día, las semanas, los meses…y hasta los años.. hasta me avergonzaba reconocerme lo.
Y parece un desperdicio, y lo era. Por eso cada vez pensaba más… y volvía a perder el tiempo.
Hay circunstancias que la vida te impone, que por mucho que quieras resolverlas, no puedes. Y el tiempo sigue pasando…
Quería cambiar mi vida. Me pesaba todo tanto que no sabia que mochila comprarme para llevar más ligeras mis responsabilidades.
Miraba al rededor, y pensaba en los ciclos de las personas.
Por regla general, suelen ser naturales, en cada etapa se tiene un orden vital…
Analicé la mía, cuando pensaba y pensaba… y me di cuenta que desde siempre tuve esas guerras internas que no me dejaron ser, sentir, o errar más; sólo que ahora eran gigantescas.
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